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Y sin perder de vista los síntomas, los profesionales de la Salud Mental
escuchamos y cuidamos… El síntoma habla, comunica, expresa un sentido que
podríamos definir como “simbólico”
XXVI CONGRESO NACIONAL DE ENFERMERIA DE SALUD MENTAL
“Los espacios pedagógicos del cuidados”
Valencia, Abril 2009
En
Valencia los días 1,2,3, de abril de 2009se reúnen mas de 850 profesionales
de enfermería de Salud Mental, convocados por la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM) en su XXVI Congreso, bajo el
lema “Los espacios pedagógicos del cuidado , presentándose 314 poster y 124
comunicaciones orales y que concluyen lo siguiente
·
El ser humano necesita varios
años para alcanzar su autonomía, y toda una vida para aprender. La persona no
sólo necesita proveerse de los recursos necesarios para su subsistencia sino
que también necesita darse un significado, aprender a ser feliz y realizarse
·
Disponemos, afortunadamente, de
forma natural de mecanismos innatos que nos impulsan a la supervivencia y a la
adaptación, véase la creatividad, la cortesía, la generosidad, la autenticidad,
el autoconocimiento, la empatía, no obstante es imprescindible incorporar
conocimientos, habilidades y destrezas que faciliten los autocuidados y
potencien nuestras capacidades.
·
Como personas, disponemos de un
considerable potencial fundamentado en nuestras capacidades y habilidades que
generan una aportación incuestionable y enriquece a la sociedad en su
conjunto. Cobra especial relevancia la necesidad de establecer redes sociales,
de potenciar la sociabilización, compartir placeres y saberes para construir
nuestra sociedad.. Somos naturalmente empáticos. La empatía florece si el entorno
no es estresante ni amenazante siendo necesario centrarse en las emociones del
otro, para lo cual previamente es necesario el “estar bien” consigo mismo, es
decir, el autocuidado.
Las personas en sus autocuidados, han de aprender a
reconocer sus propias señales de bienestar o malestar, comprenderlas y actuar
en consecuencia sobre las mismas, atreverse a incorporar cambios saludables
- No
podemos olvidar la perspectiva de género en toda su amplitud, el concepto
de masculinidad y feminidad, como construcciones sociales basadas en la
asimetría discriminatoria de las mujeres respecto a los varones lo que ha
supuesto su exclusión de la vida pública y un claro sesgo en la atención
sanitaria que reciben, por ejemplo, sesgos en el esfuerzo diagnósticos y
terapéuticos, patologización de su ciclo vital, psiquiatrización de su
malestar, etc.
- Nos
encontramos en un proceso de cambio necesario para la evolución favorable
de hombres y mujeres. La igualdad y la comprensión de los fenómenos
implícitos a la perspectiva de género protege frente a relaciones
asimétricas, vulnerabilidad, la subordinación, la sumisión, la dependencia
emocional, la autoexigencia o la culpabilidad asociada a la educación
milenaria de las mujeres definidas como seres humanos programados para
la dedicación y entrega a los demás.
- Las
profesiones sanitarias y del ámbito educativo ostentan un papel
representativo en la educación en valores y hábitos saludables. Educación
que ha de iniciarse en las edades más precoces, fortaleciendo a las personas
desde la más tierna infancia y sostenerse a lo largo de toda la vida.
- Tenemos
la responsabilidad social de ejercer el cuidado de otros, cuidar a los “Cuidados”
siempre desde la interdependencia, no desde relaciones de poder, aunque
éstas sean paternalistas, que ubican al paciente en un ámbito de subordinación
y dependencia.
- Las
personas que cuidan también tienen derecho a ser cuidadas. El valor de
su entrega y su apoyo incondicional merecen un reconocimiento social que
debe de materializarse en forma de recursos y apoyos que promueva un
desarrollo amplio y generoso de la ley de dependencia para garantizar
tanto la calidad de la atención a las personas dependientes como el
bienestar de los cuidadores, sean o no, profesionales.
- Los nuevos modelos en “la pedagogía del
cuidar”, implica una forma distinta de entender los cuidados.
Implica una subversión en la manera de entender la relación
enfermo-profesional, pasando de un modelo jerarquizado en el que los
profesionales detentaban el saber y los pacientes tenían un rol pasivo y
por tanto los cuidados eran dados desde los expertos a personas que se les
suponían ignorantes de sus necesidades, a una visión actual que considera
que los cuidados se realizan conjuntamente con los pacientes y éstos son
realmente los principales protagonistas de los mismos.
- Respecto a las teorías de enseñanza/aprendizaje,
apostamos por las que parten de un paradigma constructivista,. Desde
este modelo el que aprende, el estudiante, o el paciente en la situación
de cuidados es el centro del aprendizaje, que construye significados
de forma contextualizada y en interacción. El docente pasa a ejercer una
función de facilitador, guía del aprendizaje. Educar, significa por
tanto, desarrollar la capacidad de aprender como sujeto crítico,
epistemológicamente curioso, a través de la enseñanza de habilidades de
desarrollo grupal, de trabajos en redes, de búsquedas de información y de
conocimiento, tanto desde el entorno universitario, como desde la práctica
laboral e investigadora.
- Supone que el profesor ya no es la única persona
que educa, sino que en la medida que la enseñanza se produce a través del
dialogo, el estudiante también educa, por lo que se le atribuye un papel
activo en el proceso de adquirir conocimientos. Se trata de una educación
basada en la creatividad, que ayude a la reflexión, a la acción critica
sobre la realidad y que a través del dialogo favorezca la capacidad de
transformación social de los ámbitos estudiados.
- Se aprende, sobre todo a partir de la habilidad
para resolver problemas, de la reflexión, pero no solo en el espacio
docente, sino que la interacción de la enseñanza/aprendizaje se ejecuta en
el espacio real e inmediato de la vida cotidiana; y es aquí donde la
interacción entre las enfermeras que trabajan en el ámbito asistencial y
las que trabajan en la docencia (dicotomía que esperamos que desaparezca),
necesita de la reflexión, del análisis y del desarrollo de estrategias
conjuntas que orienten que enseñar y como enseñar.
- Con
el aumento de los problemas de salud mental en nuestra sociedad, se han
abierto nuevos escenarios de actuación para las enfermeras de salud
mental, lo que ha supuesto una ampliación del rol profesional y el
desarrollo de nuevas prácticas de cuidados. Por lo tanto Incorporar
habilidades pedagógicas resulta imprescindible, en:
·
los programas de apoyo en la
comunidad a los enfermos mentales graves y a sus familias, para ayudarles a
aprender o reaprender a vivir y autocuidarse de manera satisfactoria,
·
en los programas preventivos
desarrollados en los centros educativos,
·
en la población inmigrante con
una percepción cultural diferente respecto a la enfermedad y a los
tratamientos,
·
en los pacientes mentales sin
hogar, en el que el acercamiento para cuidar precisa también de habilidades y
actitudes determinadas,
·
en la atención a las mujeres que
sufren distintos tipos de violencia con importantes repercusiones para su salud
mental y que requieren de una sensibilidad y habilidades específicas para su detección
y asesoramiento.
- En
nuestra tarea de los cuidados revindicamos el valor del “síntoma” como
algo mas allá de un mero signo clínico ya que, comunica, expresa un
sentido que podríamos definir como “simbólico”. El síntoma “reúne en si”,
recompone, sintetiza el sentido comunicativo en un contexto de
comunicación y de relación en el que aparece. Por eso, ese sentido es
descifrable solo dentro del contexto, que comienza por aquel en el que el
paciente participa más directa e inmediatamente, es decir su familia.
- Cuando
el síntoma se manifiesta en el cuerpo hablamos de expresión somática,
cuando se manifiesta en el comportamiento hablamos de expresión conductual
y cuando se manifiesta en el contexto hablamos de disfunción relacional.
- Dar
una respuesta a la demanda sintomática exige de los profesionales
flexibilidad, considerando separadamente cada uno de estos síntomas,
siendo conscientes de no perder de vista la circularidad y las reciprocas
conexiones intersistémicas de los mismos. Es decir, ver el modo en que esa
familia, en ese momento de su historia y de su ciclo vital, interactúa con
la aparición de los síntomas de uno de sus miembros.
- Sigue siendo una asignatura pendiente la
necesidad de armonizar y homogenizar el derecho a la asistencia
sanitaria en todo el territorio español, eliminado desigualdades y
agravios comparativos a los ciudadanos, dependiendo de la autonomía en la
que residan.
- No podemos olvidar la necesidad de revindicar
el papel de los profesionales de enfermería en todos los dispositivos de
salud mental, no permitiendo las escisión en compartimentos estancos
en la cobertura de diferentes de necesidades, ya que es intolerable
que abran servicios en los que no se respeta la continuidad en los
cuidados y no permite una atención integral, multi e interdisciplinar
ignorando el valor que aportan los profesionales de enfermería siendo
uno de los profesionales más cualificados y más accesibles de los
servicios de salud.
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